Ser mamá en la época digital

Por: Victoria Mora

Posiblemente muchas mamás algo conservadoras se identifiquen con este artículo y otras definitivamente no. Lo que es cierto es que, ser Mamá del siglo XXI, al parecer es una labor mucho más difícil que la de antaño. Hay tanta información a nuestro alcance y tantas herramientas nuevas para tener y educar a nuestros hijos, que verdaderamente no sabemos por dónde empezar y qué de todo eso que leemos es cierto y qué no lo es.

Lo cierto es que no sólo nosotras contamos con información abundante a la mani y nuestros hijos también; y por lo tanto, ellos son distintos a los niños de antes que se conformaban con la explicación de mamá o de papá para sus cuestionamientos. Hoy en día ellos son también bombardeados con millones de datos sobre todos los temas sin censura alguna porque cualquier persona puede tener acceso al tema que desee con un sólo click.

Frente a lo anterior, nos enfrentamos a niños menos inocentes y más duros para moldear su educación y valores. Si les hablamos de algo específico, ellos ya lo vieron en Internet y lo platicaron con sus amigos, y quizá con sus maestros. Y como quien dice, nosotros nos estamos quedando atrás.

No es sólo la cantidad de información que nos inunda la vida a padres e hijos, también es la forma en la que llega la información a través de redes sociales donde nuestros hijos conviven y comparten ideas indiscriminadamente con decenas, cientos y hasta miles de personas que ni siquiera conocen y que de alguna manera influyen en la formación de su propio criterio.

Ser madre hoy es en estas circunstancias es como ver cómo se va de nuestras manos el poder de educar y tener la autoridad absoluta de hacerlo; pues ese es nuestro papel y nuestra responsabilidad única y sagrada. Observamos a los niños como extraños, como entes que dominan la tecnología y que nos rebasan en todo a gran velocidad. Se nos van de las manos y los resultados no son buenos para ellos porque aunque sean unos genios en el manejo de la tecnología en comunicaciones y tengan tantos contactos y amigos, están más solos y confundidos que nunca, más expuestos al peligro, más vulnerables.

La solución podría ser una sola… recuperar la autoridad y el mando de la educación y protección de nuestros hijos y familia para cumplir con nuestra responsabilidad lo mejor que podamos. Autoridad para comunicar que hay reglas de uso del celular, del iPad, la computadora, las redes, el Internet, etc. Autoridad para poner un horario corto para usar esa tecnología. Autoridad para hacer cumplir las reglas y aplicar las consecuencias cuando no hay obediencia. Autoridad para dejar claro que no hay nadie ni nada en el mundo con más derecho y poder que una madre que tiene en sus manos la formación de los hijos y que sólo ella, con las herramientas que tiene, hará lo mejor que pueda protegiendo y amando a sus hijos.

Texto: http://familiaycabo.com/

Cinco tecnicas de manejo del tiempo para madres trabajadoras

Por: Christine May

Las madres trabajadoras todas compartimos el problema de la falta de tiempo. Entre el trabajo, las tareas de casa y la educación de los niños no queda a penas tiempo para nosotras. Un bien manejo del tiempo es imprescindible, y todavía mas, si trabajamos desde casa. Con unas simples técnicas podemos mejorar dramaticamente los resultados de nuestro trabajo y al mismo tiempo ganar mas horas para dedicarnos a nuestros hijos o a nuestro bienestar personal.

Supongo que no soy la única madre trabajadora que se ve confrontada con esta situación: al final del día estoy agotada, aunque todavía me queda un montón parecido al Himalaya de ropa para planchar, en la sala de estar el suelo no es puede pisar sin correr peligro de perder la vida resbalando en bloques Lego y coches de juguete, me pregunto si mi hija ha hecho las deberes (no tenia el tiempo de controlarlos) y en el trabajo he dejado la mitad de las tareas para mañana. Me voy a la cama frustrada y empezaré el día siguiente con una hipoteca desagradable y deprimente.

Lo que me falta es una buena planificación de mis tareas que toma en consideración todas las componentes de mi vida: mi trabajo, mi familia, mi vida personal con mi pareja y las tareas de casa. El problema es mas grave todavía porque trabajo desde casa y por mi propia cuenta. No hay ningún jefe que me dice en cada instante lo que tengo que hacer. Como podemos salir de esta situación que a lo largo acabara con la felicidad de nuestra familia, con nuestra eficaz en el trabajo y con nuestra salud?

1. Identifique las metas para cada parte de tu vida
Que quieres lograr en el trabajo, como te gustaría mejorar la vida familiar? Como se pueden perfeccionar las tareas de casa? Como quieres educar a tus hijos?

Solamente si sabes donde quieres llegar puedes determinar el camino. Tener metas y objetivos es el primer paso para mejoras en cada parte de tu vida. Siente te con una buena taza de café, una hoja de papel blanco y anota para cada componente de tu vida a donde quieres llegar. Formula lo de la manera mas concreto posible. Por ejemplo: “quiero tener éxito en el trabajo” es muy general. Seria mejor de poner “quiero haber montado mi tienda web hasta el final del año”. El segundo ejemplo describe una meta concreta y define un periodo de tiempo.

2. Haz una planificación para cada meta
Que son los pasos que te van a llevar a tu meta? Para quedar con el ejemplo de la pagina web, los pasos podrían ser: buscar la mejor compañía de hosting, decidirte por un editor web, escribir el contenido, montar la pagina, publicarla y planificar una campaña de publicidad. Con los pasos identificados es mucho mas fácil de hacer una planificación concreta. Ideal es una planificación semanal: si toma uno o dos pasos pequeños cada día (como escribir un párrafo, analizar las ventajas y desventajas de dos compañías de hosting), al final de la semana veras unos resultados sorprendentes y al final del mes todavía mas.

3. Haz cosas parecidas en un tirón
En vez de contestar un correo electrónico, después hacer una llamada y después seguir con el correo es mucho mas efectivo si efectúas tareas parecidas en un tirón. Prepara una lista por la mañana con las cosas que tienes que hacer y después decides cuando lo haces. Por ejemplo, a primera hora, cuando todavía estas descansada y fresca trabajas una hora en un proyecto que requiere toda tu concentración. Después te dedicas a tu correo electrónico.

4. Prepara un plan de comida cada semana
Parece una cosa banal y fatigosa, pero te puede ahorrar un montón de tiempo. Imagina te que por la mañana no tendrás que pensar “hay, y que preparo hoy”, nada de correr al Super a ultima hora (porque ya has hecho la compra para toda la semana el Lunes).

Incluso te puedes plantear de hacer dos o tres raciones de algunos platos como salsa de spagueti o macarrones, gratinados y estofados y congelar lo que sobra. De esta manera tendrás días que apenas tienes trabajo con la comida. No es solamente que no tienes que cocinar, tampoco ensuciaras la cocina. Que maravilla, no?

5. Concentrate en una sola cosa
Unos años se pensaba que especialmente las mujeres tendríamos la capacidad de hacer varias cosas a la vez. Y aunque es verdad que en algunos situaciones esta habilidad es imprescindible (no puedes dejar que vigilar los niños mientras estas preparando la comida), obtienes mejores resultados concentrándose en una sola tarea.

¡Todas estas técnicas puede que no son revolucionarias, no obstante te pueden cambiar la vida!

Texto de: http://www.organizartemagazine.com/

Es hora de la GUARDERÍA

Por: ISABEL FREIRE/Isabel Áviles

El tiempo realmente pasa volando y en menos de lo que una cree nuestros chiquitos ya están listos para ir a la guardería. Yo en lo personal estoy en shock de que mi bebé de un día para el otro es una mini adolecente que quiere hacer todo sola, pero bueno eso es otro tema.

Yo en lo personal me topé con un tema totalmente nuevo, soy mamá primeriza y no sabía que buscar en una guardería. Me senté en el computador y no sabía no que buscar. Entonces leí a todas las mamás en muchas partes del mundo que me dieron luces de qué es lo importante y de esa manera hacer un criterio de lo que yo quería para mi hija.

Para todas aquellas que están en esta disyuntiva les hago un resumen de lo que me pareció importante.

CONOCE: Anda entra y lleva a tu bebé. Más que un tour mira las dinámicas, limpieza, orden cosas que tu consideras importantes en tu día a día con tu hij@ y ve cuán cómoda te sientes tú y cómo reacciona tu hijo.

HAZ UNA LISTA DE PREGUNTAS: No tengas miedo a preguntar TODO; ¿Cómo son las actividades? ¿Cuál es un día normal? ¿Comen? ¿Aceptan niños con pañal? En fin, todo lo que las dudas que tengas es mejor despejarlas. Esto te ayudará a estar más conforme con la decisión que tomes.

LOCACIÓN: Busca una guardería que quede cerca de tu casa o trabajo de esta manera te vas a sentir más tranquila en el caso de que tengas que acudir por cualquier cosa.

Por último, nunca esta demás preguntar y pedir experiencias a mamás que ya pasaron por lo mismo, siempre es bueno escuchar.

Opiniones como esta que viene de una mamá de 3:

“Al ser una madre de 3 puedo decir que el proceso de la elección de la guardería ideal para nuestros hijos debería ser lo más simple y relajado posible. La guardería no garantizará un futuro académico exitoso a nuestros hijos, pero ayudará a que su inteligencia emocional y destrezas motrices y sociales sean las más adecuadas para enfrentar a la fuerte transición hacia el colegio. Dado que los niños comienzan su vida estudiantil más temprano, no hay más remedio que asegurarnos que entre juego y juego aprendan las bases de respeto, generosidad, paciencia y seguimiento de instrucciones lo mejor posible. En mi caso, el criterio de elección de guardería, una vez que estuvimos seguros de que era el momento (aburrimiento, exceso de travesura, solicitud etc.) se basó en: años de experiencia, metodología educativa, recomendaciones de conocidos confiables, cercanía a nuestra casa, áreas verdes, buena primera entrevista, seguridad y precio. 

Guaba Tree es la guardería de mi hija menor. Fue 100% recomendada por muchas madres conocidas y cumplió con todos los requisitos que buscábamos. Las maestras y pedagogas a cargo son tremendamente cariñosas con los niños y eso hace que los chiquitos respondan a todas sus instrucciones con ilusión. La adaptación de mi hija fue rápida y muy sutil. Es una guardería que enseña por medio del juego y eso hace que los niños extrañen su colegio cuando están en casa. Como padres recibimos siempre información de todo tipo, nos ofrecen charlas interesantes y nos dan la comodidad de hacer drop off de los niños en la mañana cuando uno está más apurado. Tienen un precio muy competitivo y el uso de uniforme es opcional. Aparte el servicio de transporte, la guardería te da la posibilidad de dejar a los niños hasta las 4 de la tarde. Mi hija y yo estamos felices de que sea parte del Guaba Tree.”

– Isabel Áviles

El deporte infantil: etapa lúdica y formativa

POR: JULIÁN MORA- PRESIDENTE EJECUTIVO LITTLE KICKERS ECUADOR

Andrés, al igual que muchos niños, desde sus primeros meses de nacido sonreía al coger una pelota.  Al cumplir 2 años, su papá lo trajo a Little Kickers para empezar a jugar fútbol.  Su padre Cristian, ya que veía que su hijo tenía habilidades y deseaba que se convirtiera en un gran futbolista.  A pesar de que Andrés ya contaba con las aptitudes para desarrollarse futbolísticamente, había algo que le afectaba, la presión de su papá por ser el mejor, cuando el realmente quería divertirse.  Por esa razón, decidimos conversar con Cristian y contarle cómo veíamos nosotros al deporte, al fútbol y que rol tienen los padres en la vida de los niños.  Le explicamos, por ejemplo, que el deporte en general, y específicamente el proceso de iniciación de los niños y niñas en el fútbol consta de 3 etapas principales:

Primero, la etapa del deseo. El deseo de los padres (especialmente del padre) por llegar a que su hijo gane medallas, trofeos, éxito y reconocimiento.  Y por otro lado el deseo del niño que por lo general lo que busca es divertirse y hacer amigos.

La segunda etapa es la del descubrimiento. ¿Tiene talento mi hijo/hija?; ¿puede ser campeón?; también es la etapa de las siguientes afirmaciones: “hazme caso a mí, “yo sé de esto” (acordarse de que todos somos técnicos); “vamos, vamos…no te distraigas”; “corre, salta, patea has la gambeta que te enseñé”; “hoy haces 3 goles seguro”.  En este escenario el niño describe, practica y enseña a sus familiares todo lo que puede lograr al controlar su cuerpo y seguir instrucciones.

Para lograr cualquier objetivo, tenemos que tener claro que lo primero es la individualidad, SER yo mismo, encontrar mi camino para poder HACER actividades placenteras y dar lo mejor de mí. Como resultado vamos a poder TENER el gusto y conseguir el éxito que deseamos. Para tener,  entonces, primero hay que SER, no hay otro camino.

La tercera fase es la realidad, salvo que el niño sea un Messi, Ronaldo o un Valencia seguramente el fútbol no llegue a ser su carrera profesional. Una de las causas principales del abandono temprano del deporte es la presión que reciben los niños y jóvenes del entorno que los rodea.

El deporte es una actividad lúdica, libre, competitivamente voluntaria, donde se juega por el deseo propio y no por el deseo del otro.  Los niños y niñas deben tener la tranquilidad de equivocarse repetidamente, con total naturalidad para ver que aún así pueden seguir practicándolo.

No podemos olvidarnos que los niños y adolescente participan en el deporte por razones relacionadas con la educación, las amistades, la diversión, la mejora de la forma física y la sana competencia.  Todos los involucrados en el desarrollo de los niños, los padres, familiares y entrenadores pueden equivocar los objetivos.  Esto puede desencadenar en una enorme confusión en los niños. Muchas veces los adultos nos convertimos en el problema de los niños.  Los entrenadores deben tener muy claro el para qué y por qué trabajan con niños. La filosofía de las clases y sus objetivos deben estar definidas y deben ser respetadas, ejecutadas y también socializadas con los padres de familia.  La motivación al alumno debe ser constante siempre buscando que participen y se expresen libremente.

No podemos olvidarnos que el deporte es un hábito de vida sumamente positivo tanto para niños como para adultos.

Pero, claro que ganar es importante.  El papá de Andrés quería saber que opinábamos sobre la victoria.  Nosotros respondimos: Es fácil resumir el éxito con la victoria en el deporte. Sin embargo, si la filosofía del equipo y de los entrenadores no se fundamenta únicamente en buscar la victoria, ellos, los niños, tendrán diversos éxitos aún perdiendo un partido.  Muchas veces cuando un niño pierde un partido aprende de esa experiencia, de esos errores y fortalece sus debilidades para ganar el siguiente juego.

Así, concluyendo esta interesante conversación, el padre de Andrés nos confirmó que desde el 2 de enero vendrá a clases y el deporte será una herramienta importante en su desarrollo integral de su hijo.

Cuando un padre pone a su hijo/hija frente a un deporte a edad temprana, sólo él sabe qué es lo que quiere: a) desear un futuro campeón, o b) que se divierta, disfrute de los amigos, y juegue sin presión.

Si la opción es la segunda, puede guiarlo dándole su apoyo incondicional, acompañándolo en las victorias y en las derrotas, compartiendo sus experiencias, fomentando el hábito del deporte para que así, apoyado por sus entrenadores y en su debido momento el niño/niña decida si quiere practicar deporte o si quiere competir en el mismo. Nosotros Little Kickers Ecuador comparte la segunda visión, nuestra filosofía se fundamenta en jugar sin presión.  Amar el deporte es el objetivo principal.

 

Las “SOLO MAMÁS”

Por: ISABEL FREIRE

Desde antes de convertirme en mamá escuchaba todos estos comentarios que pueden resultar hasta peyorativos sobre aquellas mujeres que deciden dedicarse el 100% del tiempo a sus hijos; una decisión que ahora que soy mamá admiro mucho porque conlleva un cambio de 360º en la vida a la que normalmente acostumbramos llevar.

Hoy me crucé con un post en Facebook sobre todos eso comentarios comunes que les hacen a las “SOLO MAMÁS”

Es muy común escuchar esto y lo más penoso es que muchas veces viene de madres también, esto muchas veces bajo la presunción de que aquellas que toman la decisión de quedarse en case junto a sus hijos son “vagas” o “mantenidas”.

Saco a colación este tema porque creo que vale la pena hacer una reflexión, hoy en día mucha de las mujeres que toman la decisión de quedarse en casa sacrifican mucho de sí mismas para criar a sus hijos y acompañarlos para que se conviertan en las mejores personas posibles y poder disfrutar de todas sus etapas.

El ser madre no es un título que dura únicamente hasta que crezcan los niños, pero es un regalo que tenemos toda la vida.

El quedarse en casa es lo que muchas quisieran y pocas lo pueden tener y la responsabilidad que con lleva el criar un hijo es algo que muy pocos entienden y la empatía es una cualidad escasa en esta sociedad.

La crianza de un hijo no solo impacta a las personas alrededor de ese ser, pero el cómo criamos a nuestros hijos impacta a toda la sociedad.

El ser prejuiciosos, es una cualidad con la que ellos no nacen, pero se desarrolla con las acciones que nosotros como padres tenemos hacia los demás.

Al decir ella es “SOLO MAMÁ” estamos minimizando la responsabilidad, amor y dedicación que estas madres les brindan a sus hijos.

Yo personalmente estoy en una búsqueda constante de mi nueva identidad ahora que soy mamá y como esta se debe mezclar de manera equilibrada con mi vida profesional, con esfuerzo lo logró día a día, pero sin embargo cambiaría muchos días mi trabajo por dedicarme más tiempo a mi hija. No puedo ser ingrata porque tengo suerte de tener un horario flexible que me permite tener más tiempo de lo que muchas en mi posición no tienen, sin embargo, creo que muchas veces me sentiría igual de realizada como mujer dedicándome solo a mi hija.

Creo que es importante hablar de estos temas, porque hoy en día hay muchos prejuicios que encierran a las mujeres que deciden ser madres a tiempo completo, porque no muchos entienden cómo después de haber saboreado lo que es la “gloria” profesional lo dejaran todo para “quedarse” en casa, sin pensar que su trabajo actual es más relevante que cualquier título de gerente.

Esa es una de las razones por los que hay proyectos como Lila para empoderar a mujeres que decidieron quedarse con sus hijos y ser partícipes activas de su crianza, mujeres valientes y sobre todo generosas.

Así que yo, como propósito, me he puesto callar a todo los que dicen de manera despectiva: “ELLA ES SOLO MAMÁ”, para que esto se convierta en el mensaje positivo que realmente es y pierda esa connotación de inutilidad que actualmente le dan, porque su trabajo va a impactar más que cualquier otro.

Así que desde hoy ser SOLO MAMÁ es algo de lo cual tienen que estar orgullosas y no tener la necesidad de explicar a nadie él porqué. Cuando esto pase de verdad vamos a ver una evolución real en la sociedad, cuando se valore el trabajo de ser madre.

¡SOY SOLO MAMÁ Y QUÉ!

 

Las horas sagradas

Por: ALEJANDRA PEÑA

Cuando estaba embarazada bromeábamos con mi esposo diciendo que nuestro bebé era el pasante de la casa, esto bajo la premisa de que siempre lo más importante seríamos el uno para el otro.

Cuando nació nuestro bebé conocimos ese amor infinito del que tanto se habla, ese sentir que te explota el corazón y ese pensar que no se puede querer más y descubrir cada día que si se puede.

Así también descubrimos que por unos meses, varios, nuestro tiempo ahora estaba enfocado a esta nueva personita que depende 100% de nosotros y fue aterrador.

Como pareja, siempre hemos sido muy pareja, nos disfrutamos al máximo y no existe la palabra aburrimiento entre los dos, así sea estar en silencio el uno con el otro es delicioso.

Aprender a ser papás cuesta, más aún cuando no has vivido a un bebé de cerca, pero se aprende, cuesta también destinar un espacio para estar en pareja y cuando se logra es sagrado.

Para nosotros es nuestro espacio, esas dos o tres horas en el día, que son más bien en la noche, en donde volvemos a ser los dos y podemos disfrutarnos como siempre.

No ha sido fácil hacer este espacio, pero es necesario para seguir conectándonos y creciendo juntos.

Apenas se duerme nuestro bebé, nos alegramos muchísimo e incluso a veces hacemos un pequeño baile de victoria. Cenamos juntos y el 90% de las veces lo logramos hacer sin los celulares, ahí podemos aprovechar y conversar sobre nuestro día, sobre que nos preocupa y buscar formar de resolverlo, hacer planes de fin de semana o paseos e incluso chismear sobre cosas que nos hemos enterado.

A veces alcanzamos a ver una serie juntos y cuando nos enviciamos dos o tres capítulos (que sin duda pasan factura al día siguiente) y es delicioso porque estamos solo los dos en la cama, sin nuestro pasante, abrazados conectados.

Ser papás una de las experiencias más hermosas que se puede vivir, pero también lo es ser pareja. Disfrutar de esta persona de quien nos enamoramos y nutrir esa relación a diario es importante. Las invito a conectarse a diario con sus parejas, buscar unos minutos y disfrutarse, recordemos lo rico que es querer y sentirnos queridas.

¿Ustedes como comparten en pareja? Nos gustaría mucho que nos cuentes cómo creas tu espacio y así mejorar nuestras experiencias.

 

La igualdad en un mundo desigual

Por: Isabel Freire

Ser mujer en un ámbito laboral rodeado de hombres es una tarea dura, no porque es más competencia, pero porque nosotros llevamos un gran peso en los hombros de tener que ser más que una profesional.

¿Qué es ser más que una profesional?
Es tener la presión de serlo todo y de todo hacerlo bien.

 Desde el día uno que entras a trabajar en una empresa, muchas de ellas tienen un considerable interés en saber si tienes novio o si estás casada; inclusive una vez me pasó que me preguntaron directamente si es que iba a tener hijos en un futuro cercano; en ese momento no lo pensé tanto porque era más joven y de verdad mi poca experiencia aún me llevaba a pensar que era algo rutinario, pues 11 años más tarde sé que no.

Después de todas esas preguntas vas asumiendo los distintos roles que son parte de las decisiones que tomas en tu vida y si, tienes una pareja y ahora como todas las que estamos aquí te conviertes en madre. ¿Qué pasa ese día que te conviertes en madre? Tu chip, tu forma de ver la vida cambia radicalmente, creo que es un momento de iluminación total, un autodescubrimiento increíble y un empoderamiento grandioso.

Pero con esto viene el ser más que una profesional, ese peso que tienes de la responsabilidad de ser perfecta en tu trabajo, como madre, como pareja, como amiga, como compañera en fin esa auto flagelación constante de querer ser todo para todos menos para una misma.

Vuelvo y repito el PESO.

Ese peso que no siente nadie aparte de nosotras, ese peso rodeado de culpa, de cuestionamiento y de miedos. Ese mismo.

Yo personalmente voy 1 año ya de regreso a trabajar desde que dejé a mi hija de 84 días (porque descubrí que no eran 3 meses el permiso de maternidad, sino 84 días). Cuidada de sus abuelas, ella iba a estar bien yo sabía eso; que mejor cuidada que con las personas que criaron a sus papás, la que nunca más se iba a sentir igual era YO.

Si bien me creo invencible desde el momento que supe que yo con mi cuerpo puedo crear vida, me siento impotente de tener que salir a trabajar todas las mañanas y dejar a mi hija. Amo mi trabajo y lo valoro como un tiempo sagrado para mí, pero cada vez es más abrumador el PESO. Poco a poco he ido comprendiendo que mi hija está aprendiendo cómo funciona la vida, para ella es parte de la rutina que yo me tenga que ir. Igual se me parte el corazón que todas las mañanas corra a la puerta llorando cuando me voy, pero es parte de las etapas creo yo.

Entonces creo que la conclusión de todo esto es: sí, ser más que una profesional es duro. Si alguien tiene cura para la culpa cuénteme y sé que el PESO poco a poco va a ir alivianándose hasta encontrar el balance perfecto que te de armonía. Lo más importante de todo esto es que nosotras como madres tenemos que estar bien, no por el resto como suelen decir, sino por nosotras mismas.

Sintámonos honradas de sentir ese PESO, porque la igualdad de género empieza en parte por nosotros, por liberarnos de las culpas, por buscar nuestra realización personal, porque así estaremos criando hijos listos para crear un mundo distinto. Seamos generadoras de igualdad, seamos feministas; pero, más que nada, seamos madres porque ese papel es un regalo que abarca todo lo antes mencionado.

PD: No las conozco a todas, pero ¡FELICITACIONES! ESTÁN HACIENDO UN INCREÍBLE TRABAJO.

 

Rafaela Mera, una mamá LILA que abre su corazón sobre regresar al trabajo después de la lactancia

Por: Rafaela Mera

Pocas experiencias en la vida me han resultado tan dolorosas como dejar a mi hija en casa para regresar al trabajo después de la licencia de maternidad.

Recuerdo vívidamente ir llorando durante todo el trayecto hasta llegar a mi oficina en el Centro de Quito, y cómo sentía que mi corazón se había quedado en la casa, con mi bebé, estaba destrozada.
Siempre supe que quería ser mamá y formar un hogar aunque eso nunca me quitó el sueño. Soy la menor de cuatro hermanos; fuimos criados por mi madre quien siempre nos educó, sobre todo a mis hermanas y a mí, para que fuéramos independientes y no tuviéramos que rendir cuentas ni pedir nada a nadie el momento que decidiéramos casarnos. Esto fue determinante pues siempre vi la vida desde una perspectiva fuera de lo que “encaja” en una sociedad tan machista como la nuestra. Siempre busqué el desarrollo profesional, capacitarme y tener una hoja de vida extensa, antes que casarme y tener hijos.
Trabajo hace ocho años en el sector público y llevo diecisiete en el mercado laboral. Después de años de ejercer mi profesión, encontré en la carrera del Talento Humano mi verdadera vocación y decidí prepararme para abrirme paso dentro de este campo. Nunca fue para mí un sacrificio salir de la ciudad constantemente, quedarme hasta tarde en la noche o madrugar, si el trabajo así lo requería. Estaba afianzándome para conseguir lo que hasta ese momento, creí que era lo más importante en mi vida, ser una excelente profesional.
Incluso cuando conocí a mi esposo, pensaba que ya no iba a casarme ni tener hijos. Por más que en el fondo no me gustaba, estaba ya “hecha a la idea”. Mi matrimonio fue sorpresivo e inesperado, él es extranjero y “necesitábamos” casarnos para que el tuviera estadía legal en el país y cuando tomamos la decisión de vivir juntos en el Ecuador, aunque sabíamos que iba a ser difícil, estábamos seguros que podríamos superar cualquier obstáculo. Cuando decidimos tener un bebé, yo sinceramente no aterricé completamente lo que sería el futuro laboral para mí, estaba ilusionada y llena de expectativas sobre convertirme en madre. Y así fue que todo mi mundo cambió al nacer Lucena, mis prioridades, mis perspectivas, mi rutina; todo a partir de ese momento estaba enfocado a ella y a que nunca le falte nada. Me volqué por entero a la tarea de ser mamá.
Casi al término de mi licencia de maternidad ya la angustia me tomó por completo. Rondaban preguntas en mi cabeza… “será que debo volver al trabajo?”, “qué pasa si no regreso?” y en instantes incluso decidía renunciar; pero ya para ese entonces yo era el sostén de mi hogar pues mi esposo hasta ese tiempo, no lograba encontrar estabilidad laboral. Simplemente no podía, pues cargaba con la responsabilidad de que no falte nada en mi casa y pagar deudas… Y con esa responsabilidad también cargaba la culpa que me hacía sentir mi mamá, mis tías, mi abuela, de que mi hija se iba a criar sin mí…
Llena de conflictos, no tenía remedio, debía regresar al trabajo. Pero no fue sino llegar, aún con lágrimas en los ojos, que al ser recibida por mis compañeros y escuchar las palabras de aliento, sobretodo de mis compañeras mamás, sentarme en mi escritorio, empaparme de lo que había pasado mientras no estuve, sentirme parte de un equipo de trabajo; para darme cuenta que más que algo negativo, podría empezar a mirar distinto el hecho de regresar… Si! con toda la tristeza y angustia, pero reflexionando sobre el verdadero significado de ser una “mamá trabajadora”, del tiempo de calidad que puedo darle a mi hija después de cumplir la jornada laboral, el ejemplo que puedo ser para ella y para la sociedad, sentir que puedo seguir adelante con mi carrera profesional sabiendo que eso no significa que sea una “madre ausente” como todos quieren hacerte creer que eres…
Solo las mamás que trabajamos sabemos el sacrificio de dejar todos los días a nuestros hijos durante más de ocho horas al día… Sin embargo, es ese sacrificio el que nos hace fuertes ante una sociedad que pone reglas desiguales y, en definitiva debemos seguir adelante sabiendo que la realidad está cambiando y que contamos ya con espacios desde donde se entiende nuestra necesidad de pasar más tiempo con nuestros hijos, sin dejar de ser profesionales.

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